martes, 10 de mayo de 2016

EN CASA DE AUGGIE

Caroline pensó que era extraño, normalmente le daba un paseo mucho más largo a Zeus, ella pensó que quizá se había olvidado de las bolsas para recoger los regalitos. Zeus andaba más agitado de lo normal, entró ladrando y corriendo.

- Caroline: Zeus ¿ya estáis aquí? que poquito te quiere papá...- no había terminado la frase cuando la voz de Auggie le interrumpió-.

- Auggie: Caroline esta es Ethel viene a quedarse unos días hasta que solucionen unos problemillas que hay en su casa. ¿No hay ningún problema verdad?

- Caroline: Por supuesto que no, vamos a la cocina amor y me ayudas a poner un vaso más de zumo.

- Auggie y Caroline salen del salón dirección a la cocina entre susurros, lo suficientemente débiles como para que el agudizado oído de Ethel no llegará a entender nada. Zeus se colaba entre sus piernas y se le subía en busca de caricias. Cuando llegaron a la cocina Auggie comenzó a explicarse.

- Auggie: ¿Recuerdas aquél chico, el de la cartera y el libro? mientras tú estabas con tu madre yo decidí ir a devolvérsela. Al llegar a la casa no había ni rastro del chico pero estaba ella, allí, tan sola. Me invadió el espíritu navideño, hice una cena rápida y me fui en cuanto calló dormida.

- Caroline: Pero... ¿Y el nieto?¿Cuánto tiempo se va a quedar?¿Dónde va a dormir? No quiero una extraña aquí..

- Auggie: Caroline su casa está embargada, está sola, en la calle y preocupada. Será solo hasta que averigüe que fue de su nieto y donde podría hospedarse. Que mal nos puede hacer una señora anciana y ciega, por favor.

- Caroline: Un par de días y no más, considéralo como mi regalo de navidad.

Al llegar al salón con el zumo Zeus estaba en el regazo de Ethel, nunca había estado tan feliz y tan tranquilo. Se sentaron a desayunar y al terminar Caroline se despidió de ambos y se fue a trabajar.

- Ethel: Me gustaría que me acompañara a casa para que dieras por mí un último vistazo, a ver si me he dejado algo importante.

- Auggie: Claro Ethel, por supuesto. 

Juntos se pusieron en camino y al llegar a la casa todo estaba revuelto, tirado, había cristales rotos y cojines rajados... Auggie tenía aún una gran duda ¿debía decirle cómo estaba la casa? Parecía que habían entrado a robar










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